Opinione dettagliata di caol
El Salón Internacional de la Agricultura forma parte de estos acontecimientos que dan ritmo a las temporadas parisinas y el pasado viernes, con unos amigos, aproveché la apertura nocturna para visitarlo.
Cuando llegamos, tuvimos primero que enfrentar una tremenda cola para comprar las entradas. Pero es que el precio normal (12€) parece relativamente caro y la perspectiva de pagar la mitad del precio (6€) para la nocturna había atraído a un montón de gente.
Entramos, congelados, en el pabellón dedicado a las plantas y nuestra primera parada fue para comprar semillas aromáticas. Luego empezamos un largo recorrido por pasillos rodantes rumbo al pabellón dedicado a la gastronomía de las regiones de Francia.
Mientras mis compañeros cataban vinos antes de hacer un buen pedido yo topé por casualidad con un charcutero del País Vasco que conozco (casi) de toda la vida y pude reconstituir mi kit de supervivencia. La verdad es que los precios resultan mucho más baratos que los precios parisinos y compensan de sobra el gasto de la entrada. Y mis amigos confirmaron esta sensación.
Luego quisimos probar uno de los restaurantes de este espacio y fue otro cantar. En uno de los sitios, los precios me parecieron realmente exagerados para lo que proponían. Quedamos en un sitio más asequible pero 25€ para una pequeña pieza de carne con patatas (mi elección) o un cassoulet tibio (la elección de los amigos) con un vaso de vino también resultó realmente caro.
Tras alimentarnos, decidimos visitar los dos pabellones dedicados a los animales.
En el más pequeño pudimos admirar una gran variedad de caballos y asnos, todos muy bien cuidados. También había un rincón dedicado a los gatos en donde me enamoré de un macho Maine Coon muy bonito.
Pero el segundo pabellón es realmente el más emblemático del Salón.
Aquí pudimos ver una variedad impresionante de vacas, entre las cuales Aida que aparece en el cartel del Salón. Por suerte uno de mis acompañantes era realmente apasionados por estos animales y me enseñó un montón de detalles que yo no hubiera captado sin sus preciosas aclaraciones.
La visita se acabó tras un ratito en la zona de las aves de corral en donde pudimos admirar varios individuos realmente asombrosos.
Mientras volvíamos a casa compartimos las sensaciones y todos llegamos a la conclusión que merece la pena dedicarle un día completo entre semana a este salón.
Si quedar allí para comer con amigos NO ES una buena idea por los precios de los restaurantes, algunas compras bien escogidas compensan de sobra el precio de la entrada.
Y si vas con niños, llévate la cámara para no perderte los ojos maravillados cuando descubren los animales.
Salon International de l'Agriculture9
Valutazioni
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Accessibilità
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Da vedere/da fare
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Rapporto qualità/prezzo
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Atmosfera
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Offerta gastronomica
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Adatto per i bambini
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Hay una estación de metro que lleva a la puerta del salón y dentro del recinto un pequeño tren enlaza las diferentes naves.
Forma parte de los acontecimientos parisinos.
Las ofertas por dentro compensan el precio de la entrada.
Hay mucha gente pero también mucho espacio y globalmente hay buen rollo.
Todas las regiones de Francia presentan una oferta de comida.
El pabellón de los animales es el más adecuado para los niños.