Opinione dettagliata di japelaez
japelaez
Montalbán de Córdoba, Spagna99%
El día 9 de octubre del año pasado, y tras haber dejado medio día atrás entre el embarque en el aeropuerto de Málaga, llegada a Bruselas, transbordos en las estaciones de tren y taxi hasta el hotel Brugotel donde iba a hospedarme durante los días de estancia en Brujas con el amigo que me acompañó, por fin disponíamos de la tarde libre.
En el hotel, una vez dejadas las maletas en la habitación, preguntamos al conserje sobre información acerca de la ciudad. Nos dio un mapa, así como algunos consejos sobre lugares que debíamos evitar sobre todo a la hora de comer por los elevados precios, y nos explicó cómo llegar al centro de Brujas. Y hablar del centro es, por antonomasia, hablar de la Grote Mark.
Llegar a la plaza es muy sencillo. Al encontrarse en el mismísimo corazón de la ciudad, tan sólo basta con dejarse llevar. Todos conocemos el dicho de Todos los caminos llevan a Roma. Pues en Brujas, todos los caminos llevan a la Plaza Mayor. Además tiene como referencia la torre Belfort, que mide casi 90 metros. Así que guiándonos por la misma no hay pérdida.
La ciudad de Brujas es relativamente pequeña. Estando allí nos comentaron que el núcleo principal, el que se encuentra rodeado por el canal, puede tener uno 50.000 habitantes, aunque la ciudad tenga un censo total medio de unos 120.000. Es decir, que todo lo significativo está realmente cerca. Por lo tanto, es un estupendo punto de partida para conocer Brujas y sus distintos atractivos, así como un perfecto punto de encuentro.
Al llegar, lo que podemos ver es un gran espacio abierto, casi cuadrado. En uno de los laterales, como he comentado, el campanario, que llama muchísimo la atención tanto por su altura como por su belleza. Frente al mismo, diversos restaurantes con sus terrazas. En otro lado el edifico del ayuntamiento, otro ejemplo de la fantástica arquitectura que podemos apreciar en la ciudad. Y frente al mismo, más locales y edificios típicos, con su singular arquitectura, todos con fachadas de vivos colores y no muy altos. En el centro, una estatua que, para ser totalmente sincero, no sé qué representa. También hay una parada de bus urbano y taxi.
Lo que llama la atención del lugar es que siempre está lleno de vida. Sea la hora que sea podréis ver como pasea la gente, tanto a pie como en bicicleta, medio de transporte que se utiliza muchísimo en la ciudad (me imagino que será porque el terreno es llano), o como pasan los coches de caballos transportando a los turistas embelesados. Eso sí, cuando yo estuve fue en octubre, y el clima, sobre todo de día, acompañaba, ya que no hacía mucho frío y el sol calentaba, aunque de noche las temperaturas bajaron considerablemente y era aconsejable llevar ropa de abrigo.
Otra cosa que me gustaría destacar del sitio es, como he comentado antes, la cantidad de restaurantes que hay. Aunque el conserje del hotel nos comentó que los evitásemos para comer, la verdad es que hay bastantes sitios que disponen de menú, incluso con la carta en español, y los precios no son muy abusivos que digamos. Eso sí, si pides fuera del menú del día el precio se puede disparar un poco. Aunque otra opción es ir a uno de los dos puestos de comida rápida que podemos encontrar a los pies del campanario y pedir alguna de las raciones de que disponen, algún refresco, y sentarnos a contemplar el lugar a la vez que comemos.
Cuando nosotros llegamos vimos que había montada en mitad de la plaza una gran carpa. Imaginamos que sería para algún acto social, aunque no lo descubrimos hasta la noche siguiente. Se trataba de un concierto, con unas gradas bastante grandes donde se encontraba el grupo de gente que cantaría las canciones a coro. Todo ello seguido por cámaras de televisión que retransmitían las imágenes a varias pantallas gigantes que se veían desde toda la plaza. Tras escuchar varias canciones, nos fuimos a cenar a uno de los restaurantes aledaños. Y, emulando al famoso anuncio de televisión, diré que cenar puede costar sobre 17 euros, tomarte un café 1.80 euros, pero escuchar canciones como With or without you del grupo U2 o Viva la vida de Cold Play en versión acústica en un entorno mágico como es el centro de ésta ciudad embrujada, no tiene precio.
Así que, si algún día visitáis la ciudad, seguro que visitáis ésta plaza. Y, por lo que os he expuesto, seguro que en más de una ocasión. Realmente merece la pena, tanto para ir a comer, para tomarse un café o un chocolate, o simplemente para pasear.
Grote Markt10
Valutazioni
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Accessibilità
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Da vedere/da fare
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Rapporto qualità/prezzo